lunes, 25 de marzo de 2019

En construcción...


Me dejo en una sala de espera con la agenda abierta y esperando que se volviera humana de nuevo.
Creo haciendo lo posible por sentirme esperanzada - y bien sabido que no debería- de algunas conversaciones fugaces con otras ellas que no son.
Estoy recuperando los días de mi vida, sin tener que pensar en algo ajeno a llegar a la cama para descansar. Se mira un futuro y no se asegura nada, todo en el naufragio tiende a ser vital, y después estorbo.
Quizás me falta, como a todos un momento a solas, mirando al horizonte, ebria pérdida, llorando, ahogada.
Y en el amanecer agradecer el sentir el corazón en reconstrucción, aunque aún no se tengan los materiales para seguir.