viernes, 28 de diciembre de 2012

Panteón

(Despues de leer escuche esta cancion he imaginese viajando, y respirando nuevos aires http://www.youtube.com/watch?v=tWVczOJiAVA )

Mi soledad ha sugerido que deje de pensar, que a pesar que mi cerebro se mueva en miles de revoluciones, tengo el freno de mano, tengo las palabras y las ganas atoradas en la garganta.
Me pide que me levante y busque en lo desconocido de lo común de mi pueblo, algún lugar donde crear una rutina de café, esta vez sin cigarrillos, ella sabe que quizás eso no lo cumpliré, por el recuerdo de su recomendación, omita la parte que menciono el vicio.

Y no es que mis pensamientos sean malos o perversos, por lo contrario, están llenos de tanta poesía y significado que quien los viera, sabría de inmediato que está en mi cabeza, que no es un laberinto complejo, solo un laberinto con pistas diversas, un uróvoro de posibilidades que no se agotan porque simplemente siempre quedo con la incertidumbre de que hubiese pasado en esa otra posibilidad.

Quisiera ser mi gato sin tantos maullidos, solo con la mirada fija en su amo, que no entiende nada de sus instintos y sus ganas, de esa opresión en el pecho, de querer salir y no poder, de querer escapar pero siempre estar acorralado, atrapado.

Creo que eso es lo que pasa, estoy atrapada entre tanta telaraña de pensamiento y solo veo una ventana, aun a sabiendas que si subo la mirada tengo un cielo inmenso, pero las ganas de volar las tengo limitadas a los pasos, y no por que no vuele en mi soledad austera, es que esta soledad está arraigada al piso, se está convirtiendo en mi torturadora. Ya no es mi compañera placentera, ya no es mi cómplice de saber cómo es aquella, ya no me susurra en buenos términos mi evidente abandono de todo y de todos, ahora es la jueza que me encuentro en cada esquina de la casa recriminándome su presencia constante en mi vida, ella está cansada de mí, y yo me estoy acostumbrando de mala manera a ella.

Entonces corro desesperadamente a mi refugio, a mis libros, mis dibujos, y las esquivas letras que ya no se asoman a mi ventana, ni mueren en mis techos, ni se embriagan con luz de mis faroles, ellas se han cansado de salir sin sentido, ellas se han muerto de desamor primero que yo.

Quisiera llorarlas, enterrarlas y pronunciar silencios en su honor, pero no me atrevo a tocar sus cadáveres, por miedo a que se despierten enojadas por profanar donde decidieron morir, como si los restos de alma pegados a cada palabra y letra se hubiesen arraigado al dolor de mi soledad cansada, mis pensamientos inútiles y constantes, lo que yo decidí por cárcel para mis alas y el avioncito de papel que se desmorona en la jaula de mi pecho.

Entonces lleno de luces mi techo, como imitando a la noche estrellada y siento el viento triste del panteón de mis palabras, muertas de tantos pensamientos agolpados en la garganta, y otras tantas haciendo la peregrinación en la agonía, de sentir y no poder decir nada, por tener los significados cocidos en la espalda sin ningún lector cerca, sin ningún corazón que se compadezca de su agobiante destino, de su inminente muerte.

Asi que pienso que lo mejor es comenzar y retomar algunos pasos de mi peregrinaje, perderme en algún camino fumando el aire que trae la carretera, grabando en mi pecho el sonido otras tierras, llenando mi cabeza de solo pasos, del tiempo que da el camino y de vuelos cortos, con nuevas letras, con una soledad renovada.

Me voy con los atardeceres que me logre tatuar en este recorrido, y con la promesa en la esquina de la luna de volver pronto, quizás más triste, pero cubierta de pasos, quizás más sola, pero con más historias, quizás más callada, pero con la mente volando, quizás con más palabras, para el panteón que se ha creado en mi techo.

domingo, 26 de agosto de 2012

Proyector de siluetas

Hoy fui camino entre sus pasos, fui cámara en su encuadre, fui la historia del ruido de fondo, mientras ella como gato, buscaba entre sus sutiles movimientos la oportunidad de una mirada cercana que le permitiera volver ese espacio plagado de respiraciones agitadas, gritos sordos de razón, volver el lugar un único espacio silencioso donde nadie interrumpiera, esa cotidianidad de pensarla y ver entre los hilos de sus dedos, la madeja de las palabras que le son tan esquivas, una musa utópica, un imposible tangente.
Entonces como era prudente, a pesar de ver las historias hiladas, maltrechas, decidí ver sin intervenir, aun con la certeza de no encontrar en ese lugar algún traductor para mi realidad de astronauta, camine despacio por la habitación tratando de retratar y grabar con recelo la noche que me cubría. Encontré una ventana tranquila, una ciudad pintada a brochazos, unos faroles que aullaban, un amanecer perfectamente coloreado, nuevas calles, como hacía días que no las descubría.
La ventana dio las opciones de ser el mejor proyector de siluetas, monstruos delineados, que al mismo tiempo se convertían en personajes de fabulas sin enseñanza, y luego eran el encuadre de la Eureka, el descubrimiento y evidencia de la iluminación de tu película, tus ojos.
Y entonces amarre las coincidencias de mis pasos a mis zapatos, agarre mochila de viaje y a pesar de ver en la ventana, los diosas utópicas, las letras volando, la palabra sin mascaras, me fui al encuentro del amanecer con las formas, para ver si así lograba que algo amaneciera en mi.
Me percate entonces, que en mi hombro derecho se había posado una luciérnaga, de alas grandes, de luz en sepia, que dejaba pequeñas huellas en el vidrio de la noche, como bailando al son de mis silencios, esa complicidad que solo producen ellos. La agarre con mis manos y le acaricie las alas, jugué a las sombras con su luz, baile con silencio, la mire de frente sin temor a que me viera, le fabrique un casco espacial para mis noches de burbujas, la invite a volar conmigo.

jueves, 9 de agosto de 2012

La sonrisa de Frida también estaba rota.


La sonrisa de Frida también estaba rota.

Ese día era Su chávela solo el objeto de sus risas tantas veces esquivas y distantes, ella era la sorpresa de la tarde con vino y aire perfumado de tabaco, eran solo ellas dos, como tantas de las tardes que se pudiera uno imaginar.

Después de una elaborada serenara, su Chavelita, le propuso, ya que no había nada mas riguroso de hacer ese día, buscarle formas a las nubes, y encontrar alguna que otra casualidad en las palabras de revolución, que se les salían a borbotones. El instante que eterniza una foto, puede darnos tanto de un segundo, como un secreto, una vida y ese día, como salido de la magia del destino, el obturador, pudo acariciar el secreto a voces que narraban sus ojos.

Las risas que acompañaron el segundo cuando ella, su chávela, sintió que su pecho de paloma, se agitaba tan fuerte como el canto primerizo de cualquier pájaro al ver los primeros rayos. Era su Frida quien se apoderaba del cielo que las cubría y arrullaba y además le brindaba la caricia clandestina del amante furtivo, ese escape de la realidad que solo te da lo prohibido.

Esa tarde el cielo fue testigo de los besos apasionados, de sus primeras caricias al caer la tarde, de los cigarros encendidos en las palabras y los libros, entre el tequila y las canciones de amor, y sobretodo las de desamor.

Ese día Frida sonrió tanto por la complicidad de las caricias de su compañera, de su cómplice de la revolución del día, sabiendo que la batalla perdida en el amor de un elefante le hacia arder las entrañas, ella, su chávela, le revivía el calor de la piel que viaja con el viento y el humo. La amo en el silencio de las notas que se escapan afanosas de la guitarra de chávela, jamás se lo dijo, las dos con el presentimiento de la sonrisa de frida, ese día que la había utilizado tanto, se había roto, a razón de su secreto, en honor a su chávela.

lunes, 30 de julio de 2012

Farol


El Farol que tengo en mi cuarto para los avioncitos de Papel, para cuando lleguen los amaneceres

Astronauta


Tengo en mi pecho una jaula abierta para que lleguen las letras en avioncitos de papel.

lunes, 23 de abril de 2012

Contando Con Ella...

Yo: Del hilo que deje esta mañana en la ventana, capture las nubes que se escapan de la tarde, logre como toda una conocedora, traerlas con esos rayos de sol que se esconden detrás de las montañas, venían aturdidas, casi dormidas, mientras en mi ventana, y en todo el techo que es el cielo, se pintaba una noche con salpicadura de estrellas, y notas lejanas de una orquesta de sapos, cantando
con entusiasmos el ultimo swing de la noche

Ella: pero era como un sing sing sing melancólico, perdido en pasos de Sarabanda. Y entonces era el techo de mi cuarto un universo desconocido, lleno de colores con olor a blanco algodón y de repente eran dinosaurios, flores y hasta niños

Yo: y sonreí de medio lado al ver como las nubes se habían agrupado en un muelle que estaba pintado de crayon, y aunque los niños jugaban y reían y me contagiaban de su azul pastel ese muelle, solitario me obligaba los pasos a acercarme y sentarme, a ver el universo que los lunes, o los viernes me era esquivo y hasta silencioso

Ella: No esta aquí- Escuché entre risas, mire mis manos y aunque quise, no las vi blancas. Y las nubes me adivinaron transparente, me envolvieron sin notar mis ojos llenos de lágrimas por aquel sospechoso "No esta aquí"

Yo: Frene un poco al verme tan inmaterial... si no estaba allí, done buscarla sin forzar al destino, donde conseguir esa coincidencia pegada a mis zapatos, como lograr que saliera y me diera a mi esa leve esperanza de un encuentro...estaba a estas alturas de esa noche, de ese universo infinito a desistir, resignarme al camino y seguir siendo peregrino, sin torre o camino...

Ella: Un rey sin reino- me repetía mientras los niños dejaban de jugar y se escondían entre las pocas nubes que quedaban en ese universo ajeno, de papel y crayón, como los sueños que perdí en sus miradas


Yo: entonces supe, que tenia que salir de allí, y buscar sin peros ni perdidas ese lugar que me entregara otra mirada, que pintara en mi pared mas que paisajes y sonrisas, que hasta con sus silencios y música, me hiciera rey y mendigo, cómplice y enemigo: olvidar seria un camino duro y pedregoso... recordar sin dolor tomaría tiempo, y encontrar esa mirada sutil que moviera esos universos que se creaban cada vez que caía la tarde, seria un trabajo a tientas, para no equivocarse, y saber que todos los sentidos tendrían que estar alerta

Ella: Así que tomé la sombrilla azul y salí a la perezosa realidad de las calles de mi barrio. Vi el cielo y allí seguían, blancas y sencillas, acompañándome en silencio como espías, esperando mi fracaso

Yo: Mi real acierto a por primera vez ver mas allá del paradero y preguntarle alguna desconocida si juntaba azares con los míos...a veces las casualidades toca forjarlas con los pies.... igual tienes muy buenas ideas.... es solo que te dejes llevar a veces por el sinsentido de tenerlo todo en la cabeza

Ella: Y entonces, cuando mis pies ya no daban mas y creía haber olvidado lo que hacia, la vi. Con un corto vestido rojo en la barra de un húmedo y vació bar, me dirigió una mirada fría y desafiante Me senté a su lado fingiendo ignorarla, pero ella lo hacia a la perfección. Bebimos tres cervezas inglesas mientras los SNZ nos cantaban que todos terminaríamos condenados en el infierno. Se levanto de su silla, pude ver sus largas piernas desnudas, le dio al mesero un billete de 50 mil pesos y me dijo -Vayámonos de aquí

Yo: le mire con sorpresa, por su descoordinado caminar, y por mis impulsivos pies que siguieron la orden, y aunque yo seguía pensando en el infierno, en sus piernas y en su forma de conducirme por la calle, note que nos acercábamos a casa, que abría mi puerta y que nadie notaba que estábamos allí, era como si el tiempo, ese que no existe, se hubiese detenido y ella como ama de mi universo se tomara todas las atribuciones de conducirme por cualquiera de mis realidades sin yo consultárselo, hasta que me detuve y solté su mano, ella se giro y se aferro de nuevo... no entendía como podía estar ella aquí, y ser tan vivida y a la vez tan efímera, temí que fuera un sueño, una mala jugarreta de mi hamaca colgada, pero no, ella como avión de papel se subió
a la ventana y me miro de reojo y dijo....

Ella:-Tu no estas aquí- y desapareció dejándome en un universo sin nubes, sin niños, sin crayones, con el recuerdo de sus largas piernas y su corto vestido rojo, sin mis sueños de papel. pero lo peor de todo, sin mi sombrilla azul que ahora estaba en la barra del bar.

martes, 17 de abril de 2012

Yo escribi en medio de mi noche "Amar el objeto, Amar la vida que da el objeto, amar de que esta hecho el objeto, existir cuando no se ama el objeto, que el objeto no exista....objetar por que no exista y entonces romper en llanto silencioso y profundo y allí abrir los ojos y ver que no era objeto, si no simplemente vida y romper de nuevo en llanto al ver que se fue de las manos... entonces ponerse en pie y caminar, llorando, objetando, viviendo, hasta que se vuelva a amar las amarras que son objeto y vida"

y ella mirándome confundida respondió "El objeto vive y existe en la medida q yo crea q es objeto, cuando le doy la vida ya empece a amarlo sustancial presencial, o en su defecto omnipresente; se regula mediante la fe q le ponga pero lo mas importante es amarlo hasta q mi corazón no pueda mas, sin dejar ningún detalle suelto para q cuando se acabe sienta q se cumplio la misión y que tuve la satisfacción de amar en lo que creí"

Y respondo moviendo la arena en mis zapatos "es decir darle vida y que el objeto en si exista.... es entonces cuando se rompe en llanto, no por el objeto, si no por el corazón que se dio para darle vida... es hay cuando sabemos que estamos enamorados, soñando, entregando, edificando.... y cuando se va, el objeto o el corazón, se encuentra la desolación y el camino, es entonces cuando divisamos otro objeto - o quizás el mismo- y volvemos a pensar que existe... y todo se repite... sea por días horas... o tiempo.. espacio."

Ella sin cansancio seguía preguntando "hora me cuestiono es posible dejar de creer en la existencia de tal? y así evitar tanto llano y dolor.. la desolación es un sentimiento profundo q te llena en medio de su profundo vacío evitarlo seria el mejor remedio para estar mejor algún consejo en medio de tu llanto desolado "

Guardo silencio y sus miradas comienzan a impacientarse, guardo silencio por que lo que diga es orden y condena al destino "o mi querida, es imposible evitarlo, pues como todo tiene un equilibrio en el mundo, la soledad se alimenta y subsiste por que existe el amor, así nunca lo conozcamos, siempre estará, receptivo o esquivo, múltiple o único.... nada se desequilibra, así como el camino necesita los pasos, necesitamos del objeto y la perdida del corazón para poder así sea por un segundo, sentirnos plenos, llenos, libres, vacíos incompletos rotos..."

Su silencio se prolongo hasta estos días... y yo... amando el todo y la nada, esta soledad tan pronunciada y sensual, miro adelante y pienso, que serán de estos días, con un amor... y me pierdo en la sutil fantasía que una noche como a las 9 o quizás 3 mejor 11 , en ese minuto de vida, me sorprenda de nuevo esa sensación indescriptible... y tan ausente.

lunes, 19 de marzo de 2012

Espejo - Fragmento

Ayer escuche hablar a la ventana, y sentí miedo de estar equivocada, a la final es un azar escuchar algo en esta ciudad de mi mente donde existe tanto ruido. Me acerque a la pared para constatar que realmente no estaba equivocada y que mi cerebro, junto con mi corazón me estaba jugando una mala broma, un discurso fríamente calculado, discurso de una o tal vez dos palabras, suficientes para separarme de mi ciudad y hacerme pegar a la pared y ver con impotencia cuantas palabras estaban cautivas, olvidadas.
Y me quede allí, mirando la ventana y su paisaje, lleno de faroles, de luces, de cables conectando a la nada, invadido de nubes y recuerdos, de polución visceral y sentimientos olvidados. No tenia una vista como las que me forjaba, estaba olvidando, sin pensarlo los paisajes que había construido y memorizado, ese presentimiento de tu mundo, de las sensaciones que lo acompañaban, del detalle que se forjaba cada día, pintando la historia, grabándola como esa película que siempre estará contigo… se me estaba olvidando que tenia alas, nombre y misiones especiales, en este mi mundo secreto donde todo tiene razón sin explicación aparente y entonces entendí.
Sabia que tenia que despejar el paisaje, comenzar a descargar de apoco, el libro de la noche y tratar por los medios necesarios de hacerme reaccionar de alguna manera, ni la gravedad ni la razón, ni ninguno de los elementos de mi construcción diaria estaban funcionando, y con el presentimiento de la perdida, vino la desesperación y entonces mezcle, poco inteligente de mi parte, los elementos y los fundí como uno solo, forzándome a ver solo una perspectiva y allí vino el vacio, el final del laberinto sin ningún acierto. Esta vez, las alternativas de salida, están limitadas a mis pies, mi reflejo y la seguridad de la salida entonces pienso y una frase viene a forzarme la mente…
Con la fuerza de gravedad que hay en esta ciudad y yo sin un amor...!
Esta frase me ilumino la mente y me llevo a mi café, a sentarme en la barra y recordar, ahora con mas claridad, el café y sus habitantes, sus historias y las nuevas caras que aparecían, cerca de la tarima, pegada a la pared, mirando la ventana. Estaba de perfil, y solo se notaba de su imagen su sentado sutil, su concentración casi enfermiza, pedí un vino tinto, fuerte de la casa, esta noche el café, tenia un sabor amargo, casi doloroso.
Me quede algunos minutos detallando a tan extraña joven, para mis sentidos expelía un sentido de sensualidad y misterio que atraparon mi atención, y de repente voltio a ver directamente a la barra, a mi banco, a mi imagen lucida y perfecta, la sombra que cambio de lado en su rostro simulo una sonrisa, eso helo mi sangre, hipnotizo mi palpitar estridente y me llevo como poseído a pedir dos copas mas de vino y acercarme a su mesa.
Me senté en cámara lenta, de por si ya era un atrevimiento sentarme sin pedir permiso, pero no quería perderme de lejos su imagen, además de tener esa sensación de intranquilidad de no conocerla.
Su mirada siguió fija en la ventana y una sonrisa decoraba sus labios, era una mujer hermosa, con un cabello inverosímil, tan lleno de esencia, tan forjado en su olor que aunque no se viera del todo, se presentía un movimiento al viento hermoso, su rostro denotaba inteligencia, y algunos consejos sabios de abuela, su cuerpo aunque coloreado de sombras auguraba un buen terreno que conocer.
Y entonces detalle la imagen y tarde un momento en llegar a la conclusión y notar que estaba de nuevo en mi cuarto, viendo el espejo que tengo en la pared, y entonces sonreí, ya encontré a la que faltaba, es hora de ir a caminar.

jueves, 2 de febrero de 2012

Inventario I

Y es que necesito el aliento para seguir sobreviviendo a la noche, a las alternativas de tiempo que me estoy brindando, a la prisa de los días y la ceguera recurrente de los recuerdos; y eso de que vale si al momento de mirar atrás solo quedan retazos de tu pobre y mustio caparazón, roto y destruido para encontrarte de frente y desnuda, indefensa.

Y comienzas a repasar tu desnudes con una capacidad casi sorpresiva, encontrando en tus cicatrices los rastros de tu historia, maltrecha, mal contada.

Te das cuenta de los retazos que conforman tu piel, la complejidad de los entretejidos, lo entretenido de las conexiones de tus huesos, tu carne, lastimada, flagelada, reventada por los latigazos mal aplicados sobre tu espalda, sobre las vertientes de tus caderas y te notas vieja, poco sublime, abstracta he incomprensible.

Y comienzas poco a poco quitarte las vendas de las viejas heridas, estas rota y remendada, así es como te siente el viento cuando pasas y traspasas tu poca cadencia al caminar, y te reflejas entre tus cocidas partes, algunos aires por donde las palabras te atraviesan, pero no se quedan ni para rellenarte, sigues viéndote analizando tu heridas de guerra y contabilizando poco a poco las operaciones de urgencia que haz hecho para remendarte y seguir, eres como un viejo juguete que se resisten a botar, que pasa de generación en generación, que han pintado de todos los colores, que ya no define su forma, pero se sabe por presentimiento su utilidad y ahora después de tantos años sin a quien regalárselo, se olvida viejo roto y pintado en algún rincón de la casa.

Comienzo por mi cabeza, llena de huecos por donde introduzco las frases conmemorativas de mi vida, y salen como en una fuente, millones de palabras, que esperan tener alguna coherencia en mi boca, en mis manos; muchas caen al suelo y las piso sin cuidado, he olvidado caminar de puntillas para que nadie note mi presencia, así que mis pasos suenan como hojas quebrándose en otoño y aun así con tanto ruido, mi paso, solo se siente como un susurro, como el murmullo de las palabras perdidas, abandonadas en la nada de la selva de cemento, por eso, siempre llevo una mochila grande para acoger con amor, algunas veces con lastima aquellas palabras abandonadas pidiendo limosna de atención en cualquier esquina.

Bajo a mi rostro, mis ojos, transparentes, desiertos de cualquier reacción, como el gran lente de una película que observa todo y lo proyecta a mi corazón y mi mente, enfocan y desenfocan a su antojo, casi caprichosos de la realidad que quieren ver. Mi nariz es el recolector de recuerdos y antojos, todo entra por ella y se graba en mi memoria, otras tantas veces me recuerda, lo pequeño de los días, otros tantos me molesta el olor a soledad así que abro la ventana y respiro del bosque cercano, que aunque me trae también soledad, me da mas un instante de tranquilidad solitaria, llena de pensamientos y futuros enredados entre las ramas.

Mi boca esta cocida con hilos invisibles, que me permiten hablar lo suficiente, así como también retener las palabras que no son adecuadas, en los hilos se quedan como presos esperando libertad, las palabras que ya no tiene sentido decir, o que no tienen oídos a donde trepar, siguen siendo presas; ellas, sobreviven con la esperanza de salir, de vez en cuando miran por entre sus barrotes invisibles y tratan de hacer un plan de escape, pero siempre tienen la mala suerte de escapar cuando me encuentro a solas y solo mi soledad concurrida, cansada casi dormida las escucha y se sonríe, se ríe de mi baja seguridad en la prisión, sabe que es cuestión de tiempo el escape total, y yo solo espero que cuando eso suceda, sea en la soledad de mi cuarto con la ventana cerrada, para volverlas a capturar.



continuara...

Papeles.Palabras

Ella son tantas en una sola, tantos pensamientos como frases, tantos silencios como miedos, tantos días sin ella y conmigo.

Me he vuelto un pasajero silencioso en una esquina de su habitación imaginaria y veo como recoge de apoco los papeles de sus miedos, y las sonrisas de su sueños, y los archiva y atrinchera en un rincón donde los ve, pero no le estorban. Se sienta en le medio de su mundo al revés, un caos anunciado, una entropía que permite desde mi vista, descubrir el hermoso paraíso de letras y palabras.

Me siento en la esquina donde no me vea ni me recuerde, para no interrumpir su rutina, para detallar sin sobresaltos la vida de sus manos, los instantes de soledad aparente, así huya cada día del mundo que la rodea, así cada papel tenga una historia y ella no la recuerde, su habitación, llena de balcones me cuentan sus recorridos, me reclaman por un oído para sus historias, y yo quedo en medio viendo las letras organizarse para invadirle el alma, viendo como recurren a todos los estados de la memoria de sus ojos, el recuerdo aprobado de salir de su rincón, para vivir y sobrevivir por ella.

Es fascinante ver todas las ventanas que se construyen cuando ella entra, es hipnotizador el sonido de su risa jugando a las escondidas, y aunque ella dice y reclama que no existe su vuelo, sus alas rodean el edificio y sus ojos siempre señalan su norte, ella vuela sin darse cuenta que lo hace, no quiere creer que después de pasar de los edificios cercanos se extiende un mundo que se va construyendo con su paso, y que se desmorona cuando ella se va.

Y yo me quedo inmóvil, con todos sus balcones, con todas sus ganas y con todas sus miradas a la nada o a mi, a la final yo no existo en su cuarto y es así por que no quiero irrumpir en su mundo y cambiar el orden de su caos, por que quiero que cuando ella mire a la nada me vea a mi y detalle sus balcones y se de cuenta de las miles de ventanas que la rodean y sienta el aleteo de sus alas.

Entonces me siento como espectadora a ver como realiza su vida, y cuando mira, me mira, y se queda detenida en la nada y en mi, pensando cuando será el día que vea la ventana que le ilumina la espalda, que se tatúa en su piel y aunque ella no lo ve por que se detiene en lo profundo y oscuro de su cuarto, el resto de papeles letras y palabras le construyen siempre que mira, un puente para poder salir por las ventanas que esperan siempre ser vistas.

Trapecista

Soñé que de cerca, un gato se posaba en mi ventana y se queda allí toda la noche mirando mis sueños recorrer por mi espalda, hasta llegar a mi cabeza, soñé que me invitaba a volar por los tejados, buscando la mejor proyección de faroles para imaginarla en sombras y luces, para acompañar mi canto felino y rasgado por su ausencia, o quizás su indiferencia.

Hoy me escapo con el gato en la ventana por que me he dejado consumir por la soledad del cuarto, y me he dormido sin extender tan siquiera un poco las alas para despejar los pensamientos, para dejar de pensar.



Y entonces en mi indefensa seguridad sigo al gato con saltitos pequeños en los tejados cercanos, desconocidos por las alas y por los pasos somnolientos de sueños, hasta derrumbados por la realidad.



Saltamos cada tres tejados y nos paramos en uno buscando una buena visibilidad de alguna ventana, algunas veces nos encontramos uno que otro balcón y le pido que esperemos, le digo que tengo la ilusión que algún día por un motivo inesperado se abra alguno y me muestre la sombra que dejo su recuerdo y su ausencia en la pared.



Me muevo torpemente, las alas rozan con los tejados y hacen un sonido de lluvia que me recuerda las tardes donde me pierdo en las gotas pensado simplemente en su paradero casi invisible, casi tangible para mis oídos.

Entonces me sumo en el saltito de tejado a tejado, casi como un milonga movida y coordinada, danzando con el gato, con los tejados, con los faroles, las estrellas y la luna, todo se mueve al unisonó, mis pasos, el traqueo de los tejados, el salto del gato y su cola rozando con las antenas, las estrellas inmóviles y la luna girando y mirando, como espectadora y bailarina.

Todos danzan todos se mueven y cuando comienzo a disfrutar del baile cómplice y dinámico, el gato se queda quieto y se sienta. Comienzo a ver como las estrellas se organizan y duermen entrelazadas por su lazo de sabiduría y lejanía, el silencio nos invade y todo, como en la magia de las noches donde solo pienso en ella, comienza a sonar, comienza a tener sentido así no la vea así la sienta en cada instante y ella no lo crea , y si así lo cree no me importa por que el paisaje que tengo del farol que me muestra el gato es hermoso que me dedico a observar por primera vez en silencio, sin búsqueda y sin certezas. Me siento dejando mis pies en el aire, como el reflejo del niño que los mueve para sentir que nada le asegura su sueño y que en cualquier momento puedo emprender el viaje de avión de papel, con el gato que siempre me acompaña en las noches donde no la encuentro o ella se esconde. Donde la dulzura tiene el encanto de su silencio, donde ella existe en una y miles de ventanas y faroles, donde allá no esta y no importa si no esta.



Y entonces de la nada, aparece una trapecista con una sola Valeta de ballet tratando de cruzar un cable a lo lejos, la escena es tan conmovedora que retrae toda mi atención y mis sentidos, es como si con cada paso, uno calzado y otro desnudo tocara una melodía extraña y simple.



Es tan hermosa la escena y yo me quedo sin musitar palabra viendo como a cada intento aunque se desgarra, sus pasos son firmes y su mirada serena. Sabe lo que hace. Aunque no confié ni en el viento, ni en el cable ni en la noche, lo hace por su corazonada, por su convicción, casi por su terquedad.



Ella presiente mi mirada y trata de evadirla, acelera su paso, la practica de su andar y yo no puedo moverme de donde me encuentro. Miro al frente y la sombra de sus pasos dibujan sin pensarlo, la ruta de vuelta a mi habitación. Sonrió y pienso en la ironía de ir al lugar donde su sombra siempre llega.



El gato ronronea a mi costado y me doy cuenta que dimos vueltas en círculos, que mis ansias de llegar, no me dejaron ver el paisaje que me mostraba mi tejado! Mi propia ventana. Sonrió con complicidad y veo como el sol comienza a salir escapando de su tenue sueño y ella sin decir nada mira mi ventana, mi tejado y se despide con la venia del artista, yo lanzo una mirada de agradecimiento.



Confieso que todas las noches quisiera verla en su intento de pasar al otro lado a ver que descubre, pero se que nunca va a pasar, por que aun le falta su otra Valeta para caminar y hasta que no la encuentre no llegara al final. Yo seguiré subiéndome al tejado con este tonto gato, a mirar los faroles, la luna, las estrellas así ella no venga, así casi siempre llueva, solo para recordar la música de sus pies y la cuerda para imaginar como su sombra siempre llega a mi cuarto marca una rayita en la pared y se va. Y me quedare aquí hasta que pase, y pueda ver mas de cerca sus ojos fijos y tenues, y escuchar por sin completa la melodía que hacen sus pies, al caminar por la cuerda.



http://www.youtube.com/watch?v=etLa1xipu0g