
Aceptémoslo, no te lo insinuó por deleite, o por dármelas de dios de barrio, simplemente aceptémoslo y démonos razones para alcanzarnos, o tan siquiera para perdernos definitivamente, que no es opcional, si no que es una realidad alterna que te confieso prefiero no tomar como vía directa a mis sueños, que como te dije y te repito y te respiro en un aire hondo y ligero, no quiero perderte, no quiero perderme buscándote, no deseo encontrarte y que me veas de espaldas, no quiero que me encuentres mirando hacia alguna acera o balcón vagabundo.
Seria tan simple hablarte de amores fáciles y con complicaciones menores como pantaloncillos cortos, pero se que mi amor es complejo, como es mi cielo, como es mi vista recorriéndote palmo a palmo, poro a poro, aunque estés en la parada viendo la placa del carro que te llevara al lugar que piensas conocer, donde estaré, por supuesto, pero escondido detrás de la cortina para que logres observar algún vestigio de hermosura en tu escena con velas, con mendigos y con alguna que otra soledad escapada
A veces no se porque nos mentimos tan seguido, o porque callamos tan fielmente o porque sin ninguna razón aparente, nos damos culpas, hacemos un intercambio, ¡un trueque de culpas!
Pero te encuentro en el callejón de mi mente y tocas en una puerta que es similar a la de mi alma y te digo, hay ya no vine nadie, y tu me muestras un papelito con mis versos y me dices, tarde bastante, y me salió a buscar pero yo me escondía en su sombra, era su sombra, podría apiadarse de este amor pesado cargado y lleno de tanto amar y darme otra indicación para conseguirte, y te miro con ternura, con deseo y con el amor infinito que me inspiras, con mi amor mortal y fúnebre, porque se que solo la muerte hace finito mi amor por ti, así que te anoto la dirección de nuevo, esta vez entraras por otra calle y caminaras menos cuadras y volverás a tocar en la misma casa, y yo con mi luto festivo esta vez te recibiré y hare chistes por tu tardanza, o quizás te mande de nuevo a recorrer la manzana de la soledad, para que encuentres otros que te indiquen el camino, mas largo, o mas corto a mis pasos y a mi puerta siempre puesta detrás de la tuya, en tu misma calle, en mi mismo callejón
Así que elevo, y medito, corro por las cornisas y hablo un poco con la gravedad de mis idiomas, y te veo, te huelo, te palpo, te hago mis teorías, idiomas, y te llenas de mis silencios… [Suspiro] te mezclas con la tinta de mi sangre y me conviertes en tu soy, en una sustentación de tus utopías y el vaso casi lleno de defectos y casi vacio de desgana de amarte.
Volvemos de gancho al rascacielos, tu por tu lado y yo por mi costado y te veo en el eco de mis versos y tu tímida, me palpas en la niebla que se forma por la danza del roció al amanecer, yo veo como te despiertas con las luces de mis calles pegándome en la cueva de mis ojos, tu te llenas de mi olor en el dibujo del sol al medio día, así nos vamos durmiendo, y nos vamos soñando, por si algún día coincidimos en el mismo lado del rascacielos
Así que te pido de esta fiel manera, de esta traicionera forma que aceptemos de una vez, el erase una vez, no por la condición establecida del provechoso pero mal interpretado y vivieron felices por siempre, si no por el contrario, para poder decirte mas a menudo, lo acepte amor, te amare hasta donde me alcance el siempre.
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