martes, 28 de septiembre de 2010

Soledad Enamorada



El peor error que pude haber cometido, fue sin lugar a dudas dejar enamorar mi soledad. Con tanta experiencia de devenires constantes… los deslices del tiempo han logrado colocarme nostálgica, pensativa… silenciosa. Por ello he llegado a la conclusión que mi soledad añora, se entristece, se alegra, se deprime, se ilusiona, en definitiva está enamorada.



Me asomo a la ventana como todos los días de un cotidiano que hastía, como aquel plato que tomas con desdén, con nostalgia para sobrevivir a un nuevo día sin sol, tan ausente de colores que es más entretenido mirar al suelo del ensueño y dejarse perder en los caminos de la melancolía ,dejar sin lugar a dudas a mi soledad a solas en un rincón compartiendo los recuerdos en lo oscuro con su melancolía, y no me preocupo , se que lleva con honor su tristeza y duelo, aunque no lo entiende, aunque simplemente se deja sentir con la punzada en el pecho hiriéndole más hondo el corazón virgen de sensaciones, de deseos, de apasionamientos por las notas en los tejados que ya no vienen, y dejan sin rastro las palabras que vuelven temerosas de muerte y de abandono.



Yo dejo que ella se desahogue y se sumerja en el mar de los dolores pasajeros, dejo que poco a poco se colme de paciencia para reponerse de lo que no entiende, de lo que poco a poco le desprende los vestigios de su alama no tanto abandonada, si no rota, por llegar a sentir tanto en tan poco tiempo y perderlo, no por su voluntad, si no por mi manía de dejar los tejados y fijarme al asfalto de una realidad que no entiendo y condeno todos los días al pararme en la ventana, y ver que lo poco que me alimenta es la imagen desdibujada de un sueño que tiene más de real que de ensueño, condeno firmemente mi realidad y la dejo fluir en las instancias cuando no quiero pelear con ella cuando poco a poco aprendo a aceptarla.

Si todo hubiese sido distinto, quizás tendría otra mirada en la ventana, o simplemente hubiese caído en el silencio y la condena de nunca tener el valor suficiente para volar, o simplemente planear no tenerle miedo a las alturas si no a los tejados vecinos por la confianza de los pasos, definitivamente aunque tengamos algo de divino estaremos condenados a la marcha de los pasos.

La invito a mi lado para que al abrazarme, pueda sentir sus lagrimas fluir de impotencia, su daga perforándole el alma que me comparte, ella se inclina y se toca el pecho, y me acerca la cabeza y te veo, te recorro en sonidos cotidianos, pensando que en cada esquina estarás tu, silenciosa y sonriente, y ver como salen a borbotones las palabras jamás pronunciadas esas que no atinan a salir de mi pecho y mi garganta. Y dejo que me hable de ti en todos los lados donde te ve, y dejo que se quede en las cuadras donde alguna vez habitaron tus pasos, donde el recuerdo de tu olor me hace parar el giro del mundo y quedarme los minutos que requiera la condena de olvidarte, aunque te sienta en la mayoría de segundos que se incorporan para dejarme seguir. Tu ausencia y silencios me ha condenado a vivir en una eterna espera para despedirme, y ese es el problema, que por mas intentos que he tenido para dejar a un lado tu recuerdo, sacudir mi soledad y dejar que vague sin restricciones por las calles que tengan el olor de la condena de todos los pasos que no existen, pero ella, enojada se resiste y me invita a sentarme y olerte de lejos, a añorarte sin demoras, a seguir queriéndote sin reparos, sin silencios o pausas, aunque mi voz es muda al salir, aunque mi sentimiento me condene por quererte todos los días, aunque no lo sepas, aunque ni siquiera lo creas o te lo imagines.

Así que me quedo con ella sentada en silencio, veo como derrama versos por el amor que la condena, ese amor que no entiende, y yo recurro a los sueños para verte intacta y compartir contigo los bosques de mis secretos enterrados, pare verte cercana a mi recuerdo y siempre suplico que nada interrumpa tu imagen, o me deje a un lado sin poder decirte, nombrarte, llena de notas, de arpegios seductores, de silencios tan necesarios que lastiman…

Te dejo por ahora, en ese ahora que se sumerge en tanta inconsistencia que no deja de asombrarme la imagen de mi soledad acurrucada en el rincón, llorando silenciosamente, sosteniendo las notas que compuso para ti, que despega sagradamente todas las noches antes de mi insomnio, ese que me deja verte y casi tocarte…

Puntos Suspensivos



Los punticos suspensivos se volvieron notas en el pentagrama de mi día, y la recordación de tu sonrisa ausente me he hecho notar que vives pegada a mi recuerdo diario y cansado de tanto andar por las calles poco iluminadas de mis cavilaciones, he notado de repente, que tienes mas de mi café azul que del desierto donde suelo perderme y que la vida mas allá de un Verdi azul, que asusta y espanta mi mente me llena de la certeza de un momento infinito, suspendido y elevado por alas invisibles que han marcado en la habitación con marquillas las horas que he de esperarte hasta tu regreso, hasta tu próxima bienvenida. Y entonces me quedo pegada ala ventana imaginando en ese cielo un poco apático la hora de tu regreso pronunciado y dejo sin ningún relevo que me dejes en los pocos instantes de mi vida para dejar a un lado las proclamaciones de mi vida sin ti, para ver como te conviertes en la historia de mi hoy y de mi siempre… y te dejo fluir como el ave, y me muero en el instante que tu ausencia duele mas que otros días, y busco en un instante el baúl repleto de cosas que me recuerdan a ti… y me dejo llevar hasta el final del día, para poder verte serena, en la espera de un momento a solas con todo el mundo alrededor, y veo tímidamente como el silencio se hace mas pronunciado y tus palabras aunque invisibles se tornan como caricias a mi alrededor, y me dejo llevar, por los pocos instantes de gloria que me da el tiempo y mi soledad para estar contigo en mi ventana y te pregunto… mañana volverás?

De Poca Inspiracion

He encontrado en la melodía, las palabras incautas que se me vuelven esquivas en las noches donde el frio es un fiel acompañante en mi ventana. Por fin he hallado el lenguaje matutino de las teclas y las cuerdas, que se encontraban escondidos en los viejos trastes de la memoria, allá en el apartado centro del alama abandonada y azul, por la fobia de la luz del día, o a las simples rutinas he encontrado finalmente los pergaminos resueltos de la escritura, sin nombre, casi sin partitura de notas comunes, en una suave bamboleo con las hojas de los arboles, atacadas por las gotas de lluvias, en su guerra constante por la belleza del día, por su amor secreto que produce el mas delicioso aroma a tierra mojada, y así nos va dejando la lluvia con su guerra y todo, un frio sarcástico y tímido.

Y al encontrar en mis apara tejos, llenos de polvos y en baúles, encontró esa sonata perfecta, esas notas cómplices de mis atardeceres, o de las medias mañanas parada en la ventana, en contra del pronostico, mirando con curiosidad los carros inmunes he inertes pasar, tengo que confesar que aun teniendo la debilidad por mi tan generosa nostalgia, lo casi muerto y llano llama un poco de mi atención.
Y a lo lejos en ese salón oscuro que me atreví a abrir, veo una cajita de música sonando llena de silencio y oscuridad, y a medida de su canto, me acerco con pasos de niña para tomarla en mis manos, pero corre y se aleja, le pregunto que si quiere escapar, y solo voltea y pide que la siga con el gesto de sus notas, mientras derrama en su recorrido, notas blancas y negras, susurrantes.

Cada vez se desmorona mas las notas y me inundo en un mar de significados sin traducción, palabras atrapadas por mi vicio sereno de dejarlas para luego, y nado entre ellas buscando la barca, para dejarlas salir, pero se apresuran y tratan de subir por mi medula y meterse en mis dedos para poder ser libres, he ahí cuando me dejo hundir y llevar, y las veo sobreviviente entre el mar de mi poca inspiración, dejando que algunas se ahoguen entre los pensamientos vamos de una ciudad que no tiene nada al pleno sol.

Y me dejo llevar lentamente por mis lastimeras palabras atrapadas, y aun cuando les pido calma, solo interpretan mi hundimiento como la perdida de su instrumento, y tratan en su sacrificio de sacarme avante del fondo y allí poco a poco escalonar y subir, aun sin saber si sobrevivirán. Ella, es decir yo hundida, veo vestigios de lagrimas de felicidad en sus ojos, y busco la manera desde la orilla de prestarle una mano, un brazo , y cuando trato de rescatarme, el circo de mis argumentos salen con un nuevo animo y un nuevo proyecto que me distrae de mi dispendiosa tarea, sacarme apresuraos del mar de mi poca inspiración, pero los payasos me jalan y la realidad se me desdibuja y descolora, y Dalí aparece en un monociclo mostrándome la alternativa. Y entonces encuentro que ya salí y que ando en un nuevo yo tan intransigente y lleno de terrazas de paisaje que me maravilla, ver que las palabras salen mientras los argumentos comen y el jazz tiene un nuevo sabor, y el blues me viste bien, y a vida, un poco menos rosa me muestra que no solo la noche si no que los días de frio se me llevan las ganas de dormir y me despiertan dos dedos de la manos para escribir, y descubro viendo por el caleidoscopio que así como el tiene tantos matices yo siendo barca y barquero siempre tendré otra alternativa para escribir, hasta de la propia poca inspiración gracias a la guía de un pentagrama, y algunas luces de lo que era y quiero ser

Vuelvo de nuevo a la ventana, fatigada, empapada de palabras y argumentos, los descargo de lado a lado y lleno mi terraza de pocas luces, de muchas palabras sacrificadas y muertas, y argumentos encadenados y me doy cuenta que estando en el tejado, en esta terraza inclinada que no me deja volar, veo el paisaje matutino de mis luces, que logro ver los faroles olvidados y además agregue al paisaje el pentagrama que me regalaron y las estrellas esas escapistas que me han dado el truco de salir de acá, pero por ahora solo como ahora tengo que despegar los pies, y comenzar atrasar la ruta desde esta terraza , a los nuevos cielos de los cuales no tengo mapa!.