He encontrado en la melodía, las palabras incautas que se me vuelven esquivas en las noches donde el frio es un fiel acompañante en mi ventana. Por fin he hallado el lenguaje matutino de las teclas y las cuerdas, que se encontraban escondidos en los viejos trastes de la memoria, allá en el apartado centro del alama abandonada y azul, por la fobia de la luz del día, o a las simples rutinas he encontrado finalmente los pergaminos resueltos de la escritura, sin nombre, casi sin partitura de notas comunes, en una suave bamboleo con las hojas de los arboles, atacadas por las gotas de lluvias, en su guerra constante por la belleza del día, por su amor secreto que produce el mas delicioso aroma a tierra mojada, y así nos va dejando la lluvia con su guerra y todo, un frio sarcástico y tímido.
Y al encontrar en mis apara tejos, llenos de polvos y en baúles, encontró esa sonata perfecta, esas notas cómplices de mis atardeceres, o de las medias mañanas parada en la ventana, en contra del pronostico, mirando con curiosidad los carros inmunes he inertes pasar, tengo que confesar que aun teniendo la debilidad por mi tan generosa nostalgia, lo casi muerto y llano llama un poco de mi atención.
Y a lo lejos en ese salón oscuro que me atreví a abrir, veo una cajita de música sonando llena de silencio y oscuridad, y a medida de su canto, me acerco con pasos de niña para tomarla en mis manos, pero corre y se aleja, le pregunto que si quiere escapar, y solo voltea y pide que la siga con el gesto de sus notas, mientras derrama en su recorrido, notas blancas y negras, susurrantes.
Cada vez se desmorona mas las notas y me inundo en un mar de significados sin traducción, palabras atrapadas por mi vicio sereno de dejarlas para luego, y nado entre ellas buscando la barca, para dejarlas salir, pero se apresuran y tratan de subir por mi medula y meterse en mis dedos para poder ser libres, he ahí cuando me dejo hundir y llevar, y las veo sobreviviente entre el mar de mi poca inspiración, dejando que algunas se ahoguen entre los pensamientos vamos de una ciudad que no tiene nada al pleno sol.
Y me dejo llevar lentamente por mis lastimeras palabras atrapadas, y aun cuando les pido calma, solo interpretan mi hundimiento como la perdida de su instrumento, y tratan en su sacrificio de sacarme avante del fondo y allí poco a poco escalonar y subir, aun sin saber si sobrevivirán. Ella, es decir yo hundida, veo vestigios de lagrimas de felicidad en sus ojos, y busco la manera desde la orilla de prestarle una mano, un brazo , y cuando trato de rescatarme, el circo de mis argumentos salen con un nuevo animo y un nuevo proyecto que me distrae de mi dispendiosa tarea, sacarme apresuraos del mar de mi poca inspiración, pero los payasos me jalan y la realidad se me desdibuja y descolora, y Dalí aparece en un monociclo mostrándome la alternativa. Y entonces encuentro que ya salí y que ando en un nuevo yo tan intransigente y lleno de terrazas de paisaje que me maravilla, ver que las palabras salen mientras los argumentos comen y el jazz tiene un nuevo sabor, y el blues me viste bien, y a vida, un poco menos rosa me muestra que no solo la noche si no que los días de frio se me llevan las ganas de dormir y me despiertan dos dedos de la manos para escribir, y descubro viendo por el caleidoscopio que así como el tiene tantos matices yo siendo barca y barquero siempre tendré otra alternativa para escribir, hasta de la propia poca inspiración gracias a la guía de un pentagrama, y algunas luces de lo que era y quiero ser
Vuelvo de nuevo a la ventana, fatigada, empapada de palabras y argumentos, los descargo de lado a lado y lleno mi terraza de pocas luces, de muchas palabras sacrificadas y muertas, y argumentos encadenados y me doy cuenta que estando en el tejado, en esta terraza inclinada que no me deja volar, veo el paisaje matutino de mis luces, que logro ver los faroles olvidados y además agregue al paisaje el pentagrama que me regalaron y las estrellas esas escapistas que me han dado el truco de salir de acá, pero por ahora solo como ahora tengo que despegar los pies, y comenzar atrasar la ruta desde esta terraza , a los nuevos cielos de los cuales no tengo mapa!.
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