
Los punticos suspensivos se volvieron notas en el pentagrama de mi día, y la recordación de tu sonrisa ausente me he hecho notar que vives pegada a mi recuerdo diario y cansado de tanto andar por las calles poco iluminadas de mis cavilaciones, he notado de repente, que tienes mas de mi café azul que del desierto donde suelo perderme y que la vida mas allá de un Verdi azul, que asusta y espanta mi mente me llena de la certeza de un momento infinito, suspendido y elevado por alas invisibles que han marcado en la habitación con marquillas las horas que he de esperarte hasta tu regreso, hasta tu próxima bienvenida. Y entonces me quedo pegada ala ventana imaginando en ese cielo un poco apático la hora de tu regreso pronunciado y dejo sin ningún relevo que me dejes en los pocos instantes de mi vida para dejar a un lado las proclamaciones de mi vida sin ti, para ver como te conviertes en la historia de mi hoy y de mi siempre… y te dejo fluir como el ave, y me muero en el instante que tu ausencia duele mas que otros días, y busco en un instante el baúl repleto de cosas que me recuerdan a ti… y me dejo llevar hasta el final del día, para poder verte serena, en la espera de un momento a solas con todo el mundo alrededor, y veo tímidamente como el silencio se hace mas pronunciado y tus palabras aunque invisibles se tornan como caricias a mi alrededor, y me dejo llevar, por los pocos instantes de gloria que me da el tiempo y mi soledad para estar contigo en mi ventana y te pregunto… mañana volverás?
No hay comentarios:
Publicar un comentario