lunes, 19 de marzo de 2012

Espejo - Fragmento

Ayer escuche hablar a la ventana, y sentí miedo de estar equivocada, a la final es un azar escuchar algo en esta ciudad de mi mente donde existe tanto ruido. Me acerque a la pared para constatar que realmente no estaba equivocada y que mi cerebro, junto con mi corazón me estaba jugando una mala broma, un discurso fríamente calculado, discurso de una o tal vez dos palabras, suficientes para separarme de mi ciudad y hacerme pegar a la pared y ver con impotencia cuantas palabras estaban cautivas, olvidadas.
Y me quede allí, mirando la ventana y su paisaje, lleno de faroles, de luces, de cables conectando a la nada, invadido de nubes y recuerdos, de polución visceral y sentimientos olvidados. No tenia una vista como las que me forjaba, estaba olvidando, sin pensarlo los paisajes que había construido y memorizado, ese presentimiento de tu mundo, de las sensaciones que lo acompañaban, del detalle que se forjaba cada día, pintando la historia, grabándola como esa película que siempre estará contigo… se me estaba olvidando que tenia alas, nombre y misiones especiales, en este mi mundo secreto donde todo tiene razón sin explicación aparente y entonces entendí.
Sabia que tenia que despejar el paisaje, comenzar a descargar de apoco, el libro de la noche y tratar por los medios necesarios de hacerme reaccionar de alguna manera, ni la gravedad ni la razón, ni ninguno de los elementos de mi construcción diaria estaban funcionando, y con el presentimiento de la perdida, vino la desesperación y entonces mezcle, poco inteligente de mi parte, los elementos y los fundí como uno solo, forzándome a ver solo una perspectiva y allí vino el vacio, el final del laberinto sin ningún acierto. Esta vez, las alternativas de salida, están limitadas a mis pies, mi reflejo y la seguridad de la salida entonces pienso y una frase viene a forzarme la mente…
Con la fuerza de gravedad que hay en esta ciudad y yo sin un amor...!
Esta frase me ilumino la mente y me llevo a mi café, a sentarme en la barra y recordar, ahora con mas claridad, el café y sus habitantes, sus historias y las nuevas caras que aparecían, cerca de la tarima, pegada a la pared, mirando la ventana. Estaba de perfil, y solo se notaba de su imagen su sentado sutil, su concentración casi enfermiza, pedí un vino tinto, fuerte de la casa, esta noche el café, tenia un sabor amargo, casi doloroso.
Me quede algunos minutos detallando a tan extraña joven, para mis sentidos expelía un sentido de sensualidad y misterio que atraparon mi atención, y de repente voltio a ver directamente a la barra, a mi banco, a mi imagen lucida y perfecta, la sombra que cambio de lado en su rostro simulo una sonrisa, eso helo mi sangre, hipnotizo mi palpitar estridente y me llevo como poseído a pedir dos copas mas de vino y acercarme a su mesa.
Me senté en cámara lenta, de por si ya era un atrevimiento sentarme sin pedir permiso, pero no quería perderme de lejos su imagen, además de tener esa sensación de intranquilidad de no conocerla.
Su mirada siguió fija en la ventana y una sonrisa decoraba sus labios, era una mujer hermosa, con un cabello inverosímil, tan lleno de esencia, tan forjado en su olor que aunque no se viera del todo, se presentía un movimiento al viento hermoso, su rostro denotaba inteligencia, y algunos consejos sabios de abuela, su cuerpo aunque coloreado de sombras auguraba un buen terreno que conocer.
Y entonces detalle la imagen y tarde un momento en llegar a la conclusión y notar que estaba de nuevo en mi cuarto, viendo el espejo que tengo en la pared, y entonces sonreí, ya encontré a la que faltaba, es hora de ir a caminar.

No hay comentarios: