jueves, 24 de julio de 2008

Y te llamo...



Y te llamo, y las alternativas se me agotan, te llamo y me ves de frente casi enfrentándote a mi llanto, y mi corazón maltratado. Me miras con furiosa altivez, y con un orgullo que no reconozco, en tus ojos pálidos de tanto sufrir, en mis alas extendidas de tanto volar.

Pronuncio palabras al azar, condenas a mis manos para seguirte, para darte otra alternativa a esta soledad de mierda, de sabia dureza que nos consume las entrañas, pero aun sigues caminando de lado y mirándome a la cara sin detallarme, un rostro mas que se te borra, una caída más que me explota.

Entonces trato de recordarte, de pintarte el paisaje de tus manos, tu cuello, tu corazón erguido al viento, saco las fotografías que hice de tus pasos junto a los míos, te muestro los videos que hicimos con sonetos, que te declame un día, que te deje en silencio una noche.

Pero aun silente me miras con ojos que no conocen, con ojos que solo ven, y pronuncias discursos largos para justificar tu ausencia, cosa que no me importa, cosa que me tiene sin cuidado, solo busco en ellos un lugar donde te pronuncias, para buscarte, para verte de nuevo.

Te tratas de ir y te retengo del brazo pero no te siento, es un muerto a quien toco, es una parte de algo que no reconozco, le suplico a tus labios que me concedan 3, 5, 7 minutos para reconocerte y dejarte ir, con un ultimo adiós, pero a ti, no a la ausencia que te toma el cuerpo y lo hace bailar, caminar, retozar, y aun así sintiendo mi fuerza, casi mi miedo he impotencia , te vas, sin mirar, con tu bastón de ciega que ya no habla, con gafas de sorda que ya no toca.

Entonces yo me quedo con las alas abiertas, el corazón a punto de caerse, mi alma de paraguas y mis brazos en algún lugar de la ciudad, entonces me reclamo al cielo, le grito al intermedio de mis pasos y añoro con desgana un café sin azúcar y un cigarrillo.

Y entro al cafetín que te presente como mío y que lo convertiste en tu refugio de soles que condenan, de lluvia que me forzaban a abrazarte y te encuentro en cada rincón sin musitar palabra, y cierro los ojos y siento en mi piel cada caricia marcada, tatuada en mi piel y que es un adorno para que nadie vea mi muerte lenta, mi muerte con cadenas en los pies.

Recojo en el tinto de la noche, mis palabras, lagrimas, tu pasos y mis pocas luces antes de partirme y volar de nuevo, y te digo adiós, y contemplo y amo de nuevo a tu espalda, y le digo “hasta pronto” y ella me mira con delicadeza y devoción y solo musita “ya será”, yo respondo a media luz y con cuartos de mi alma regándose por mi vientre, “ojala sea pronto”.

4 comentarios:

Blanck Von Baltazar dijo...

exelente entrada, viste que ahora que te tengo en link entro mas seguido
:D
xD
se parese a algo que avia escuchado, pero son sonidos ya olvidados, me hace recordar un lugra visitado, pero que con el tiempo y el descuido se hace lugubre y frio, pero todavia sigo iendo a ese lugar.
espero que estes muy bien
y nuevamente excelente entrada
:D

blessing

B.

Anónimo dijo...

Waaooo, este si que cabo y cabo ondo, indescribtible, invisible, indesifrable, asi es ella y solo nos queda la esperanza de esperar a que venga, que despierte, que nos toque, que no nos ignore mas, que nos tome de una vez por todas y nos haga suyo, nos domine y nos ame.
No quiero que sea eterno, no pienso en ello, nisiquiera lo pido, solo deceo que cuando venga y me toque con sus manos angelicales, me haga sentir que he muerto en vida y que con esa misma mano me hara resusitar, que bonito parece el amor desde esa perspectiva.
Tienes alas, eres un angel, ten fe en que quizas no tengas que esperar mas...

Demian dijo...

No podemos vivir así, entre tu vida y mi existencia, hay que decirnos la verdad, me canse de hablarle a las sombras...

Demian dijo...

...y tu te has cansado de esperar